Las últimas previsiones de los organismos especializados señalan inundaciones, lluvias y temperaturas en promedios atípicos para esta temporada del Súper Niño. Científicos y observadores meteorológicos internacionales informaron durante meses que los próximos meses se vivirán fenómenos climáticos fuera de lo común, lo que afectará directamente a las poblaciones y sus actividades, así como también al campo y los cultivos.

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Ante un pronóstico que demanda la aplicación de medidas inmediatas en cuanto a prevención, un grupo de investigadores de la Universidad de Bristol, Reino Unido, lanzó un paquete de recomendaciones. El estudio fue publicado en la revista The Lancet y apunta a cubrir diferentes aspectos para hacer frente al impacto que podría tener este llamado “Súper Niño”.

Cinco medidas preventivas para hacer frente al “Súper Niño”

Los especialistas coinciden en que debe atenderse a un aspecto que no viene interpretándose como una prioridad. Los gobiernos deberán aplicar medidas en materia sanitaria para responder al impacto que puede tener el Súper Niño en la alimentación y la transmisión de enfermedades infecciosas.

En primer lugar, se señaló que es difícil distinguir qué cambios sanitarios estarán ligados al Súper Niño y cuáles al cambio climático. Lo importante será analizar lo que es más urgente para cada sitio.

Declaración de prevención

Los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas deberían declarar la emergencia en materia de prevención. No se trata de tomar medidas aisladas, sino de elaborar un plan conjunto y coordinado que prevea zonas de riesgo de inundación, refuerce la provisión de agua y alimentos y anticipe posibles colapsos en la infraestructura de salud de cada país.

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Medición de riesgos y activación de alertas

Serán claves los sistemas de alerta temprana para anticiparse a fenómenos meteorológicos intensos o temperaturas extremas. De este modo, se podrá articular para actuar preventivamente y reforzar el recurso humano en hospitales. En estas medidas deberían intervenir los ministerios de salud, autoridades locales, redes de agua y saneamiento, productores alimentarios y servicios de emergencia.

Discriminación entre efectos de El Niño y el calentamiento global

El Niño es un patrón climático natural que se repite en ciclos irregulares, aproximadamente, cada cinco años. Su frecuencia de aparición puede variar también entre los 2 y 7 años. En definitiva, es un fenómeno que no depende del cambio climático. Sin embargo, para atender a una u otra problemática, las medidas que deben adoptarse y los plazos en los que se implementarán serán distintos. Cada decisión apuntará a la resolución de un conflicto singular. Mientras más investigación haya, mejores decisiones podrán tomarse.

Revisión de datos de salud

Los análisis sobre la transmisión de enfermedades no pueden ceñirse a la etapa posterior a su ocurrencia, sino que deben darse de forma tanto sincrónica como asincrónica. Se insta a incrementar la vigilancia a mediano y largo plazo en enfermedades transmitidas por mosquitos, acceso al agua potable y cuadros de golpe de calor y deshidratación.

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Priorizar el destino de los recursos

Los países podrán implementar diferentes protocolos según los recursos de que dispongan. Por eso, será fundamental analizar de qué forma se optimizarán estos protocolos con las herramientas que estén a mano. El presupuesto, además, deberá destinarse a lo que resulte prioritario y genere mejores resultados.

La coordinación entre organismos públicos, locales e internacionales será fundamental para atenuar el impacto del Súper Niño en esta temporada.